miércoles, 3 de abril de 2013

Luz

¿No era más fácil cuando solo eramos luz?
Fuimos entes infinitos pululando por la nada.
Hazle una herida al río y recoge sangre,
el viaje es largo y estamos perdidos.
Nos apremia el destino de la eternidad,
nos impulsa con la rosa de los vientos
que siempre cuelga de su costillar.
Vamos solos y ciegos a ninguna parte,
tropezamos con la letal arena del reloj
y buceamos a su núcleo para investigar.
Como átomos nos rozamos o chocamos
brutalmente con nosotros mismos.
Nuestras curiosas ramas se acarician
suenan a sonrisas de un niño pequeño,
y se funden, se eliminan o pasan de largo.
La hermosa inocencia de solo tocarnos
la perdimos con el peligro de ojos humanos.
La inteligencia logró apagarnos y poner
mil nombres al mundo que rodeamos.
Pero conservamos el instinto de astro,
los rayos de nuestros padres nos siguen buscando.
Fuimos entes infinitos pululando por la nada,
y ha llegado la hora de volver a casa.



viernes, 22 de febrero de 2013

Fuegos artificiales


Fuegos artificiales
estallan en motas de polvo
en su mirada.
Su mente la habitan
las musarañas.
La boca entreabierta
intentando tragarse el cielo
en un silencio.
Por su cerebro gravitan
tristes recuerdos.
A miles de años luz
parece estar su cabeza
como una estrella.
Hay voces, fotografías
en sus retinas.
A cada segundo
la respiración mengua
como un cigarro.
Del corazón quedan
solo los posos.
El pálido cuerpo
naufraga en arena blanca
y muda la piel.

lunes, 28 de enero de 2013

Planeta Tierra.

No podía dormir, no paraba de dar vueltas entre las mantas. Llegaron las cuatro de la mañana.
Aquellos extraterrestres que me sacaron de la cama tenían ocho ojos en cada lado de la cara.
Su piel era de un color azul fosforescente. Brillaba en la oscuridad como la luz del cartel de un afterhour.
Me llevaron cargado como un saco de patatas hasta su nave y me sentaron en un sillón de pieles de animales que yo juraría que no existen, al menos en nuestro planeta.
Me pidieron que dibujara mi mundo, y te dibujé a ti.